• Carola Terreni

Un Llamado a Despertar III



3. Donde sea que esta crisis nos afecte, cuanto mas equilibrados estemos para atravesarla más profunda, honesta y positiva será la transformación.

Si miramos con atención veremos que los seres humanos no estamos muy equilibrados en general. Nos hemos dedicado a ser expertos en el cultivo del mundo “externo.” Los avances de la tecnología y la ciencia en los últimos 150 años trajeron mucho bueno para nuestra salud y confort, pero también lo usamos para entretenernos y distraernos aun mas que antes y en el camino estamos destruyendo el planeta.


La primer parte del problema es la adicción que parecemos tener al entretenimiento, el consumo desmedido, estimulo intelectual, los viajes, la conquista de logros, la carrera interminable de más cantidad, más nuevo, más grande, más rápido, mejor, más joven, más fuerte, más eventos, fama, etc. Como hormiguitas andamos de aquí para allá tratando de lograr todo lo que creemos nos dará felicidad duradera algún día.

Antes de que las cosas se solucionen, es probable que se pongan peores. Entonces creo que es importante que veamos que lo que mencione más arriba no es todo el problema. Es hora de despertar y ver, para eso veamos la otra parte del problema.

Sucede que la felicidad duradera y estable que ansiamos profundamente es algo que sentimos tenemos que lograr, osea alcanzar. La idea que muchos tienen es que la felicidad estable es algo que esta en algún lugar o que depende de cosas, personas y situaciones. La felicidad que depende de algo es por ende limitada y difícil de conseguir (muchos la quieren), surge la competencia con otros y la idea de tener que alcanzarla como sea.


Esa es la segunda parte del problema, el como sea. En esa postura frente a la vida, el logro de la felicidad personal, si es a costa de otros, no importa. Si es poniendo los intereses personales primero y el bienestar de los demás después, no importa. Si es arrasando los recursos naturales, destruyendo ecosistemas, otras especies animales y bosques, no importa.


No fue un santo quien dijo “El fin justifica los medios.” Sin embargo, parece que le hacemos caso porque creemos que el fin (nuestra felicidad personal) justifica la forma en la que tratamos de lograrla, aplicando todo el arsenal de aflicciones mentales (ira, celos, manipulación, envidia, etc.) para salir ganadores.

En la Guia para la Vida del Bodhisattva el maestro Shantideva nos avisa de este peligro:

“Aquellos que desean escapar del sufrimiento corren hacia él

como si se tratase de su mejor amigo.

Desean la felicidad, pero ignorantes, la destruyen como si fuera su enemigo.”

Durante el retiro que se nos plantea ahora, podemos despertar y darnos cuenta de que la felicidad que anhelamos en lo mas profundo de nuestro ser y que buscamos con vehemencia es otro tipo de felicidad, no es la que depende de algo externo. No es la felicidad que algo o alguien nos puede dar. Eso no es felicidad, es placer temporal. No es de la naturaleza de la felicidad ya que si lo fuera cuanto más tenemos más felices deberíamos ser. Pero, aquellos que tienen mucho dinero y/o éxito, amigos, fama, poder, posesiones, y/o chocolate, saben que no es así.

En verdad, lo que anhelamos es un bienestar interior estable, sostenible y confiable. A diferencia del placer temporal que es lo que tomamos del mundo, el bienestar/felicidad genuina es lo que aportamos al mundo.

Como sabemos, no hay nada malo en cultivar un poco el mundo externo, ocuparnos de esa parte es muy importante también. El tema como en todo, es el equilibrio. Creo que ciegos por la ignorancia, confundidos, nos hemos ido al extremo del cultivo de lo externo, de lo hedonista, de la búsqueda de los placeres pasajeros de los sentidos a costa de todo. Nos hemos hecho adictos a la actividad, al estimulo sensorial, al estimulo intelectual y a la ideación obsesiva (rumeacion mental obsesiva).


Digo esto no por ser una persona especial a quien estas cosas no le pasan, simplemente lo comparto porque a lo largo de mi vida recibí y recibo enseñanzas y bendiciones extraordinarias de maestros extraordinarios. Gracias a ellos desde chica aprendí a cultivar mi mundo “interno” la meditación, la oración, la contemplación, la introspección, la reflexión y el trabajo corporal de la energía del cuerpo. Es en las crisis más que nunca cuando nos damos cuenta del valor que tiene cultivar la felicidad genuina, el bienestar interior.

Es por eso que los invito ahora y siempre a caminar hacia el centro del ser.

¿Como? En vez de querer entretenernos a lo loco durante estos días de aislación y movilidad restringida, aprovechemos para cultivar el camino interior meditando. De ese modo iremos en contra de la corriente y aportaremos bondad, claridad y paz al mundo a través de nuestra tarea cotidiana cualquiera sea. Tambien a través de la relación con nuestros seres queridos, la relación con los seres neutros e incluso con los enemigos.

Blaise Pascal (1623-1662), físico, matemático y filosofo comenta al respecto:

“Cuando ocasionalmente considero las varias distracciones de hombres y mujeres, los dolores y los peligros a los que se exponen a si mismos en la corte o en la guerra; en donde surgen tantas peleas, pasiones, emprendimientos audaces y muchas veces malos, etc. He descubierto que todo el sufrimiento de hombres y mujeres surge de un solo hecho: que no pueden quedarse quietos en su propio cuarto.”

www.carolaterreni.com

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