• Carola Terreni

Un Llamado a Despertar parte II



2. Sea que nos contagiemos o no, durante este tiempo podemos sentir malestar mental agudo e incluso experimentar una crisis.

Veamos la definición de la palabra crisis:

Crisis, del Griego: κρίσις – krisis. Es un evento o una situación que se supone lleva o llevara a una situación inestable y peligrosa que puede afectar al individuo, a un grupo, comunidad, o sociedad. Se supone que las crisis son cambios negativos en temas sociales, de seguridad, economía, política, o del medioambiente. Esto sucede especialmente cuando los cambios ocurren de repente con poco aviso previo o sin aviso. Mas vagamente es una palabra que significa “Un tiempo de prueba”

Un tiempo de prueba, un punto de inflexión, una oportunidad de cambio.

Creo que el virus nos pone a prueba, y nos lleva a un punto de inflexión, donde nos transformamos o nos enquistamos en viejas formas y patrones de comportamiento antiguos. El virus nos trae gran oportunidad de cambio y si sabemos aprovecharlo veremos con los ojos abiertos la posibilidad que tenemos de transformar patrones y hábitos que nos hacen daño.

Respiremos profundo ahora 3 veces…

Asentamos el elemento tierra del cuerpo, a la tierra.

Soltamos el miedo y la turbulencia mental al espacio.

Suelo contar que cuando nos vamos de retiro, al principio creemos que nos vamos a relajar y a estar en paz, y en cambio nos encontramos con muchos momentos de miedo e incertidumbre. Pueden aparecer emociones fuertes y mas que nada pueden surgir aflicciones mentales intensas (que no son necesariamente lo mismo que las emociones).

Lejos de estar en paz en retiro, a veces parece que estamos en la guerra de las galaxias.

En la batalla mental, el lado oscuro, o la fuerza oscura (the dark force) son las aflicciones mentales (Kleshas).

Las aflicciones mentales son más poderosas y contagiosas que el Covid-19. Sumamente silenciosas, engañosas y perseverantes en su ansia de mantenerse vivas y procrearse, las aflicciones mentales pueden estar presentes sin síntomas aparentes de malestar. Podemos estar tomados por ellas y sentir que ese es nuestro estado “normal.” Nos acostumbramos al malestar y solo lo notamos cuando nos desborda la ansiedad y/o la depresión o cuando empezamos a mirar la mente muchas horas al día, como cuando nos vamos de retiro.

Puede que hasta que no iniciamos un camino interior, mirando, investigando, reflexionando, cultivando virtud y corriendo nubes oscuras, no nos demos cuenta de cuan invadidos e intoxicados estamos por las aflicciones mentales.

Aquí una lista de las 6 aflicciones mentales primarias:

La primera y la raíz de todas las demás, Ignorancia (Skt. avidyā; Tib. ma rig pa),

Aferramiento

Ira

Orgullo (7 formas de este)

Duda Perezosa

Visión Incorrecta

Algunas mas:

Olvido, Falta de introspección, Sopor o Somnolencia, Agitación, Distracción.

Dicen los textos que hay 84mil…

Este retiro que se nos plantea ahora es diferente ya que en un retiro espiritual estamos verdaderamente aislados de la mayor cantidad de estímulos externos (televisión, internet, teléfono, etc.) Pero de todos modos estamos más aislados que antes, y puede que por primera vez tomemos nota de nuestro sufrimiento mental, (pensamientos obsesivos, compulsivos, delirantes y no sabemos que hacer para frenarlos, notamos más que antes la inquietud y malestar mental).

El retiro forzado que nos toca vivir ahora puede sacar a la luz mucho de lo que teníamos sin revisar, y mucho que escondíamos debajo del entretenimiento y el constante movimiento de aquí para allá que nos mantenía siempre ocupados. (Atención a la obsesión con la limpieza y el orden que puede tomarnos en estas semanas, es una de las maneras en que nos distraemos también en los retiros espirituales :-)

Propongo una lista de áreas que pueden verse afectadas y que nos piden nuestra atención:

· Economía

· Trabajo

· Salud/Relación con nuestro cuerpo físico y mental

· Relación de pareja

· Familia

· Sentido de vida

· Sueños no cumplidos y olvidados

· Agregá otras áreas que veas afectadas en tu vida

Entonces estamos en aislamiento forzado y surgen las aflicciones mentales:

¿Que podríamos hacer o dejar de hacer?

Shantideva un maestro de la tradición Budista Tibetana que vivió en el siglo 8 aproximadamente nos dice que no actuemos con el cuerpo, el habla o la mente cuando estamos tomados por aflicciones mentales. Que no reifiquemos ni nos identifiquemos con la aflicción, en cambio:


. Cuando mindfulness se para en la puerta de la mente, la introspección llega, y una vez que ha venido, no departe.


· Primero debería siempre establecer esta mente de esta manera, y debería permanecer quieto como como si no tuviese facultades sensoriales, como un trozo de madera.


· Cuando tengo el deseo de moverme o de decir algo, debo examinar primero mi mente y después, con rectitud, actuar en consecuencia.


· Cuando sea atacado por el apego o por el odio no debo hacer ni decir nada, sino mantenerme quieto como un pedazo de madera.


· Cuando mi mente esta distraída, sarcástica, llena de orgullo y arrogancia, despreciativa, evasiva y manipuladora. Cuando este propenso a señalar las faltas ajenas, cuando tenga la pretensión y el pensamiento de engañar a los demás, cuando este ansioso de alabanzas, abusivo e irritable o tenga el deseo de culpar a los demás, debería mantenerme quieto como un pedazo de madera.


· Cuando mi mente busca ganancia material, honor, fama o cuando busca quienes me mantengan y me sirvan, entonces permaneceré quieto como un pedazo de madera.


· Cuando mi mente es reacia a los intereses de los demás buscando solo mi bienestar personal, o cuando busca hablar por el deseo de una gran audiencia, entonces permaneceré quieto como un pedazo de madera.


· Cuando este impaciente, perezoso, cobarde, desvergonzado, charlatán, o inclinado a mi propio favor, entonces permaneceré quieto como un pedazo de madera.

(Del capitulo 5, Proteger la Introspección, de la Guía para la Vida de un Bodhisattva. Traducción al Ingles de Vesna Wallace y Alan Wallace).

Creo que este no-hacer que nos propone el maestro Shantideva, es mucho mas difícil que el hacer desde la aflicción mental. Es mucho mas fácil estar irritada y gritar cuando me siento harta de las injusticias o las situaciones que bloquean mis deseos, que pausar y respirar, reformular y soltar el apego al control de mi ego.

Pero esa pausa, ese no-hacer es lo que puede transformar mi percepción del mundo, de las situaciones y de mi misma. Sin pausa, sin silencio, sin quietud no hay cambios posibles.

En la pausa ( ) hay espacio vacío

En el espacio hay posibilidad, potencial, apertura.

En el silencio del espacio hay una voz que no precisa palabras,

Aprendamos a Escuchar.



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